El problema de la obesidad infantil

Leyendo el libro “Qué como y por qué” de la Dra. Susana Domínguez, uno toma conciencia del problema que representa la obesidad infantil. Y no solo en cuanto al peso, sino a múltiples niveles, tanto físicos como psicológicos. ¿Nos acompañan a repasarlos?

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Un problema que afecta casi al 20% de niños y adolescentes

De varios estudios recientes analizados en el libro se desprende que cerca de un 80% de los “obesos prematuros” lo seguirá siendo durante su etapa adulta.

Sin embargo, la buena noticia es que podemos hacer algo contra esta “epidemia”. Mientras que hasta en un 95% de los casos el motivo tiene que ver con los malos hábitos, solo en el 5% tiene que ver con el hecho de padecer alguna otra enfermedad.

Las consecuencias de la obesidad a edades tempranas son múltiples. Y no solo las que todos tenemos en mente. Porque padecer sobrepeso u obesidad implica un mayor riesgo de sufrir otras enfermedades.

– La persona con sobrepeso tiene mayor predisposición a las infecciones. En especial, en las zonas de los pliegues, y por gérmenes aparentemente tan poco nocivos como son los hongos, concretamente las cándidas.

– El sobrepeso implica a su vez sobrecarga en determinadas articulaciones. En especial, entre las que soportan el peso corporal: rodillas, caderas, columna (especialmente, en la zona lumbar).

– Aumento de la somnolencia durante el día, producto de un cuadro que frecuentemente se asocia con el sobrepeso u obesidad: el síndrome de las apneas del sueño.

– El tejido graso es además “fuente de producción y activación hormonal”. Por lo que no es raro que una persona con sobrepeso desarrolle sus caracteres sexuales antes de lo que le tocaría por su genética.

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David Castillo

 Un aumento del peso corporal, de por sí, supone un incremento de las resistencias que encuentra la circulación sanguínea para hacer llegar los nutrientes a los tejidos. En estos casos, los médicos observamos un aumento de la tensión arterial.

– Metabólicamente, la persona con sobrepeso suele presentar alteraciones a distintos niveles: aumento de la glucemia (y por ende, predisposición a acabar siendo diabético) así como de los lípidos sanguíneos (colesterol y triglicéridos), una elevación del ácido úrico (pudiendo dar lugar, tarde o temprano, a cuadros de gota) y también problemas con las transaminasas, reflejo de malfunción a nivel hepático.

El aspecto psicológico

La obesidad suele ir de la mano de una cierta marginación por parte de los compañeros de clase hacia el joven con sobrepeso, que además suele recurrir al autoaislamiento. El púber, que siente que no forma parte respectada del colectivo, desarrolla cierta pasividad, se aisla e incluso, en los casos más dramáticos puede llevar a sufrir algún trastorno alimentario (anorexia o bulimia, por ejemplo).

Recomendación de la doctora

La Dra. Domínguez recomienda en su libro intentar integrar al joven en un ambiente familiar saludable, con la mesa como elemento unificador y con alimentos adecuados y variados. Todo esto en lugar de programar una dieta individualizada. Como primer paso, no parece complicado de llevar a cabo, ¿no créeis?

Fuente: http://bitly.com/1ncMu61

Imágenes: http://www.freedigitalphotos.net/

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