Día Mundial de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal

La denominación Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) engloba tres trastornos diferentes, todos del tracto gastrointestinal, crónicos y de causa desconocida: la Enfermedad de Crohn (EC), la Colitis Ulcerosa (CU) y la Colitis

Cupón ONCEIndeterminada (CI).

Desarrolladas por lo general durante la infancia o bien en la adultez avanzada, debido al impacto que estas condiciones tienen sobre la vida, tanto de quien las padece como de su familia, hace ya algunos años se decidió establecer un “día de”. Así, mañana martes 19 de mayo se conmemorará el Día Mundial de la EII.

“En estas patologías, lo que sucede, por causas que aún no han sido determinadas completamente, es que el propio sistema inmune ataca diversos componentes de la flora intestinal y provoca inflamaciones crónicas que afectan el intestino. Si bien la mayoría de los pacientes empieza a advertir los primeros síntomas en la edad pediátrica -muchos de ellos deben transitar un largo camino hasta dar con el diagnóstico- también hay un ‘pico’ del que son protagonistas los adultos tardíos, es decir las personas de entre 40 y 50 años”, explica Juan Andrés De Paula, jefe del servicio de Gastroenterología del Hospital Italiano de Buenos Aires (HIBA).

De acuerdo con José Antonio Ruiz, jefe del servicio de Gastroenterología del Hospital Nacional de Pediatría Garrahan, “en los Estados Unidos y ciertos países de Europa, la prevalencia de estas patologías en la población pediátrica alcanza a entre el 10% y el 15% ciento de la población total”.

“En la EII, el primer obstáculo tiene que ver con llegar al diagnóstico, razón por la cual es importante contar con un Día Mundial en el cual difundir información. La dificultad de identificación surge desde los primeros síntomas, ya que éstos no sólo pueden asimilarse a cualquier otra afección, sino que además pueden ser muy parecidos o muy disímiles considerando la EC, la CU y la CI”, agrega.

by arztsamui
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En el caso de la EC, los signos más característicos son el estreñimiento, la pesadez y la hinchazón. Pero debido a que esta afección suele asentarse en diversas secciones del aparato digestivo, el diagnóstico suele ser complejo.

En cuanto a las colitis, la principal llamada de atención -aunque ésta aparezca tal vez años después de comenzado el problema- tiene que con las deposiciones, que por lo general tienen sangre, además de ser muy frecuentes.

“En el caso de mi hija, que hoy tiene 12 años pero desde los 8 tiene diagnosticado un cuadro de CI, todo empezó con un tobillo hinchado. Fue después de un año y medio, al aparecer las deposiciones con sangre, que logramos llegar al diagnostico. Antes mi hija no sólo había tenido yeso para curar el supuesto esguince de tobillo, sino que además

había sido diagnosticada con artritis reumatoidea infantil y medicada en consecuencia”, comenta Luciana Escati Peñaloza, presidenta de “Más Vida”, Fundación de Crohn and Colitis Ulcerosa.

Este testimonio refleja, una vez más y cómo ocurre con muchas otras patologías, que el diagnóstico en la mayoría de los casos está condicionado por el nivel de conocimiento y el grado de alerta que un médico tenga.

Según Marina Orsi, subjefa del servicio de Gastroenterología, Hepatología y Trasplante Hepatointestinal del departamento de Pediatría del HIBA, y presidenta electa de la Sociedad de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica de Latinoamérica, “nos enfrentamos a otros dos problemas: la necesidad de poner en marcha un abordaje multidisciplinario que incluya lo médico pero también lo ‘no médico’, y además la necesidad de lidiar con el hecho de que por ser una enfermedad crónica es necesario tomar una cierta cantidad de medicamentos durante, al menos, un tiempo prolongado ya que no sabemos lo que puede ocurrir de aquí a unos años. Eso, indudablemente, genera un impacto desde el punto de vista psíquico”,“Lo fundamental -agrega- es garantizarle a los pacientes que llegarán a la vida adulta teniendo la mayor calidad de vida posible. Para eso hay que trabajar en conjunto, combinando los fármacos de la mejor manera para proteger al organismo”.

Síntomas y manifestaciones

Más allá de la diarrea -padecimiento relativamente frecuente en los niños- los doctores enumeraron algunos signos

by David Castillo Dominici
by David Castillo Dominici

que pueden ayudar a al menos encender la luz de alarma en los padres.

Entre éstos se cuentan la presencia de sangre en las deposiciones, el tamaño de éstas (suelen ser pequeñas, como disgregadas), su frecuencia (los chicos pueden ir al baño entre 15 y 20 veces por día), el dolor, la necesidad de “pujar” para poder ir al baño, la fiebre y la necesidad de ir al baño de noche.

“Otro llamado de atención es negarse a comer. Cuando un chico no quiere ni probar la comida podemos darnos cuenta de que ‘está un poco más enfermo’ que de costumbre. De cualquier manera, el problema de las EII es que todo puede ser o no. Esto quiere decir que si bien es posible que todos estos signos estén presentes en un paciente, también puede ocurrir que no”, puntualiza Orsi.

La especialista remarcó que también hay que prestar atención a la talla y el peso y no desestimarlos como signos ya que evidentemente tienen relación. “Cuando un niño no come no sólo no crece a la par de otros de su edad, sino que además no aumenta de peso como debería”.

Fuente: http://bitly.com/1F95Jcc

Imágenes: http://www.freedigitalphotos.net/

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